Una tarjeta cariñosa no necesita una gran declaración. A menudo, la frase más significativa habla de un gesto cotidiano o de un momento en que sentiste que te comprendían. Adapta el mensaje a vuestra relación y a lo que haga sentir cómoda a la otra persona. Un agradecimiento cálido puede decir mucho sin prometer eternidad ni presionar a nadie para que responda.
Dale un toque personal
Nombra ese gesto cotidiano que importa
Piensa en cómo se interesa por ti, recuerda tu aperitivo favorito o te escucha después de un día difícil. Describe una cosa y explica por qué te importa. Un agradecimiento concreto se parece más a tu voz que una colección de citas románticas.
Asegúrate de que el cariño sea bienvenido
Usa un grado de intimidad con el que ambos disfrutéis. Una relación reciente puede pedir una nota ligera y cálida; una pareja de muchos años puede compartir un recuerdo. Elige un personaje coqueto solo para una persona adulta que reciba con agrado ese tipo de mensaje.


