Una tarjeta de felicitación permite reconocer tanto el resultado como el esfuerzo que hay detrás. Nombra el hito con precisión, reconoce algo que la persona aportó y deja espacio para lo que sienta sobre la etapa siguiente. Los pequeños logros personales merecen la misma atención que los premios públicos o las ocasiones formales.
Dale un toque personal
Celebra su esfuerzo sin hacer comparaciones
Menciona la constancia, la creatividad o el valor que realmente has visto. Evita compararle con un hermano o un compañero de trabajo y no sugieras que el logro fue fácil. Si no tienes claro un cargo o una titulación, compruébalo antes de incluirlo.
Deja abierto el próximo capítulo
Ofrece un deseo cálido sin imponer la siguiente meta. Alguien que acaba un proyecto difícil puede querer descansar antes de afrontar otro reto. No incluyas noticias que aún no se hayan anunciado públicamente en un mensaje pensado para compartir con más personas.


